2019 - Residencia

“En mis obras hablo del espacio que habitamos, o de lo que nos habita. Un espacio aparentemente caótico, que se organiza a través de recortes, planos y perspectivas imperfectas. Hay un recorrido que invita a explorar eso que hay más allá de la superficie. Colores planos, geometría imperfecta, superficies de madera cruda y rastros de oro que surgen de espacios mínimos, por donde uno puede adentrarse a un lugar más profundo, apenas visible y atisbar un encuentro alquímico. Un encuentro con lo esencial.”

 

Un desafío. Imagino un encuentro con la naturaleza en un hábitat desconocido, nuevo para mí, a través de una mirada atenta y lenta a la vez. En busca de lo pequeño, de lo casi imperceptible, lo que seguramente se nos escapa a simple vista y requiere entregarnos a la atención plena y la observación minuciosa. Todo sucede en un orden, ocupa un lugar particular en un hábitat determinado y no en otro. Mi idea tiene que ver con esto: con poder captar esta particularidad del tipo que sea. Puede ser algo mínimo o no, puede ser un error o un elemento que aparentemente no debería estar en ese lugar, de ese modo. Se puede hablar de error en la naturaleza? Mi observación y mis reflexiones podrían captarlo o determinarlo? Quizás esta observación profunda sólo sea un disparador de un cúmulo de preguntas sin respuestas. Quizás la respuesta sea sólo el hecho de transitar esta experiencia y a través de algún medio poder expresarla. Quizás este tránsito sea una manera de cruzar o de habitar el umbral en dónde todo sucede más allá de mi voluntad o mi conciencia.

Me imagino una sucesión de acciones: observación, búsqueda de ese elemento o situación particular, pequeñas intervenciones, un registro fotográfico y posterior proceso de abstracción y síntesis a través de mis pinturas, en las cuales formas y estructuras de la naturaleza se sintetizan en geometría y color.

Iliana Regueiro